AMAHC

Associació Mallorquina d'Afectats per Hepatitis C


Hepatitis

La hepatitis es una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana, etc.), inmunitaria (por autoanticuerpos, hepatitis autoinmune) o tóxica (por ejemplo por alcohol, sustancia tóxicas o fármacos).

Existen diversos virus que provocan la hepatitis: A, B, C, D, E, F y G. Los más importantes son los virus A, B, y C; en menor medida, el D y el E.

¿Qué es?

La hepatitis A es una enfermedad hepática causada por el virus de la hepatitis A (VHA) que provoca una inflamación del hígado. Este virus suele ser más frecuente en niños, cursando sin prácticamente ninguna sintomatología. En edades más adultas existen más probabilidades de presentar síntomas.

La enfermedad puede cursar con pequeños brotes epidémicos, pero al contrario que la Hepatitis B y C no tiene carácter crónico. Las formas más graves de esta patología son muy poco frecuentes. En España han ido descendiendo de forma gradual las personas afectadas por el VHA debido a las medidas higiénicas y a la vacunación como medida preventiva de la misma.

¿Cómo se transmite?

El VHA se elimina a través del excremento dos semanas después de la aparición de la enfermedad. Es por esto, que se puede transmitir por el contacto con excrementos de personas que la padecen (Vía orofecal) o por medio de objetos contaminados si entran en contacto con la boca. Otra de las formas de transmisión es por la ingesta de alimentos y agua contaminados.

Una vez que la persona ha sido infectada por el VHA no existe un tratamiento para su curación. La persona afectada puede seguir con su actividad normal, sin embargo, en niños es recomendable que no acudan a la escuela hasta 1 semana después del inicio de la enfermedad.

La vacunación contra este virus tiene una eficacia del 100% por esto es la mejor manera de prevenir esta patología.

Las situaciones en donde hay un mayor riesgo de contagio son:

-Estar en contacto con gente que tenga la Hepatitis A.

-Trabajar en contacto con niños que todavía usen pañales.

-Viajar a países con riesgo de Hepatitis A (Se consideran países de riesgo todos los de África, Oriente Medio, la antigua Unión Soviética, el Este de Europa, y las islas del Pacífico)

¿Qué es?

La Hepatitis B es una enfermedad hepática causada por el VHB (Virus de la Hepatitis B). Puede conllevar un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado. En la actualidad, existen vacunas para su prevención y tratamientos para evitar el avance de la enfermedad una vez que la persona está infectada.

¿Cómo se transmite?

El VHB puede transmitirse por contacto con sangre infectada (consumo de drogas, tatuajes, utilización de objetos de higiene personal de personas infectadas…), durante el parto pasando de la madre al niño por vía perinatal o por exposición percutánea o de las mucosas a sangre o diferentes líquidos corporales infectados (saliva, líquido seminales y vaginales).

Sintomatología:

En general, la enfermedad no presenta síntomas durante la fase de infección aguda. Sin embargo, algunas personas pueden presentar los siguientes síntomas:

-Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia).

-Orina oscura.

-Fatiga extrema.

-Náusea, vómitos y dolor abdominal.

Un pequeño grupo de personas con hepatitis aguda puede sufrir insuficiencia hepática aguda, que puede provocar la muerte. La probabilidad de que la infección se cronifique depende de la edad a la que se produzca. Los niños infectados con el virus de la hepatitis B antes de cumplir los seis años son los más expuestos al riesgo de sufrir infecciones crónicas.

Diagnóstico y tratamiento:

Para poder diagnosticar la hepatitis B, es necesario realizar un análisis de sangre. De esta manera también se pueden distinguir las infecciones agudas y las crónicas y, por tanto, recomendar el mejor tratamiento.

En el caso de la hepatitis B aguda, no existe un tratamiento específico, la atención se centra en mantener el bienestar y un equilibrio nutricional adecuado, especialmente la reposición de los líquidos perdidos por los vómitos y la diarrea.

En el caso de la infección crónica por el virus de la hepatitis B puede tratarse con agentes antivirales orales. El tratamiento puede ralentizar el avance de la cirrosis, reducir la incidencia de cáncer de hígado y mejorar la supervivencia a largo plazo.

Estos tratamientos no curan la infección por el virus de la hepatitis B, tan solo suprime la replicación del virus. Por tanto, cuando se inicia el tratamiento contra la hepatitis B, se debe continuar durante toda la vida.

Entre las complicaciones a largo plazo de las infecciones por el VHB, la cirrosis y el carcinoma hepatocelular son las de mayor gravedad.

¿Existe vacuna?

La vacuna contra la hepatitis B es el principal pilar de la prevención de esa enfermedad. La OMS recomienda que se administre a todos los lactantes lo antes posible tras el nacimiento, preferentemente en las primeras 24 horas. La serie completa de vacunas genera anticuerpos que alcanzan niveles de protección superiores al 95% en lactantes, niños y adultos jóvenes.

La vacuna debe ser proporcionada tanto a niños y adolescentes como a las personas de los grupos de alto riesgo. Esto incluye a:

  • Personas que necesitan transfusiones frecuentes de sangre o productos sanguíneos, pacientes sometidos a diálisis y receptores de trasplantes de órganos sólidos.

  • Reclusos.

  • consumidores de drogas inyectables.

  • Parejas sexuales o personas que conviven con pacientes con infección crónica por el virus de la hepatitis B.

  • Personas con múltiples parejas sexuales

  • Personal sanitario y otras personas que por su trabajo podrían estar expuestas al contacto con sangre y productos sanguíneos.

  • Personas que no hayan recibido la serie completa de vacunas contra la hepatitis B y prevean viajar a zonas en las que la enfermedad sea endémica.

  • Por otra parte, la aplicación de estrategias sobre seguridad de los productos sanguíneos, en particular las pruebas de detección de calidad asegurada para toda la sangre y los componentes sanguíneos donados destinados a transfusión, pueden prevenir la transmisión del virus de la hepatitis B.

¿Qué es?

La hepatitis C es una enfermedad provocada por el VHC (Virus Hepático C). Este virus causa una infección aguda y crónica en el hígado. Por lo general, es asintomática, pero puede derivar en una infección crónica provocando cirrosis hepática.

¿Cómo se transmite?

El VHC se transmite por la sangre (consumo de drogas, mala esterilización de equipo médico, tatuajes, o a través de transfusiones de sangre sin analizar), por vía sexual o perinatal (durante el proceso de parto).

Sintomatología:

La hepatitis C suele cursar de manera asintomática. Sin embargo, en algunos casos pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cansancio.

  • Fiebre.

  • Nauseas, vomitos y dolor abdominal.

  • Oscurecimiento de la orina.

  • Heces claras.

  • Inapetencia.

  • Ictericia.

Diagnóstico y tratamiento:

Al ser principalmente asintomática, son pocos los casos que se diagnostican en la fase aguda. A menudo, la infección crónica se diagnostica décadas después de la infección cuando aparecen los síntomas del daño hepático grave. Para diagnosticar el VHC se realiza un análisis de sangre que revela la presencia de anticuerpos anti-VHC. Posteriormente, se podrá confirmar la infección crónica con una prueba que detecta el ácido ribonucleico del virus. Una vez diagnosticada la infección crónica se debe evaluar el daño hepático para orientar las decisiones terapéuticas más convenientes.

El tratamiento para la hepatitis C puede variar. En algunos casos, no se requiere tratamiento puesto que el sistema inmunitario ha eliminado la infección espontáneamente.

El tratamiento para las personas que lo requieran está formado por antivíricos de acción directa que pueden curar a la mayoría de las personas infectadas.

Como no existen vacunas para el VHC, la mejor manera de prevenir la infección es reducir el riesgo de exposición al virus. Algunas de las medidas preventivas que propone la Organización Mundial de la Salud son:

  • Higiene de las manos.

  • Uso seguro de las inyecciones en la atención sanitaria.

  • Manipulación y eliminación de objetos afilados.

  • Prestación de servicios integrales de reducción de daños a los consumidores de drogas inyectables.

  • Análisis de la sangre donada.

  • Promoción del uso de preservativos.

Para las personas infectadas por el VHC la OMS recomienda:

  • Información y asesoramiento sobre opciones de atención y tratamiento.

  • Vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado.

  • Tratamiento médico temprano y adecuado.

  • Seguimiento periódico para el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática crónica.

¿Qué es?

La enfermedad hepática causada por el virus de la Hepatitis D (VHD) es una de las patologías más graves para el hígado. Es la causa menos frecuente de hepatitis crónica aunque en el mundo existen 15 millones de personas afectadas.

El VHD necesita de la presencia del Virus de la Hepatitis B para replicarse. La infección por VHD puede darse a la vez que la persona se infecta del VHB o posteriormente. En el primer caso, los pacientes pueden tener una evolución favorable llegando a su curación. En el segundo caso, los pacientes pueden llegar a sufrir fallos hepáticos y cronicidad de su situación.

¿Cómo se transmite?

La hepatitis D se transmite a través de la sangre por el contacto con objetos de higiene de personas infectadas (cepillos de dientes, maquinillas de afeitar, etc.…) o por el contacto con agujas utilizadas por personas con VHD (Tatuajes, acupuntura, consumo de drogas, etc.…) También se puede dar la transmisión por vía sexual y perinatal pero en ambos casos es mucho menos frecuente.

Sintomatología:

Cuando se da la coinfección entre la hepatitis B y D, el paciente puede presentar alguno de los siguientes síntomas:

  • Cansancio.

  • Dolor de cabeza.

  • Fiebre.

  • Nauseas, vomitos.

  • Ictericia.

En otras ocasiones, la coinfección cursa sin efectos secundarios, únicamente presentando los pacientes una elevación en la cifra de transaminasas.

En general, los pacientes evolucionan a la curación de esta infección.

Cuando se da la sobreinfección, es posible que se presente con los síntomas anteriormente comentados y/o un empeoramiento de la patología previa. El pronóstico en estos casos suele evolucionar hacia la cronicidad de la enfermedad hepática, desarrollando un fallo hepático que puede causar la muerte. El trasplante hepático puede ser necesario en función de la lesión que presente el hígado ya que al ser prácticamente asintomática la infección crónica suele ser detectada en estadios muy avanzados.

Diagnóstico y tratamiento:

Para diagnosticar la hepatitis D, se debe realizar un análisis de sangre en donde se detecta la presencia del virus hepático B y posteriormente se detecta los anticuerpos D. En la actualidad, existe tratamiento para la hepatitis D, aunque es posible que una vez se finalice el tratamiento haya recaídas. Sin embargo, con este tratamiento el hígado puede recuperarse y, por tanto, mejorar la situación general del paciente.

¿Qué es?

La hepatitis E es una enfermedad causada por el virus de la hepatitis E (VHE).

¿Cómo se transmite?

La hepatitis E, suele transmitirse por vía orofecal al igual que la hepatitis A. Suele darse en los países en vía de desarrollo a través del consumo de alimentos y agua contaminados. No existe una vacuna por lo que hay que extremar la prevención extremando las medidas higiénicas.

Diagnóstico y tratamiento:

El diagnóstico del virus hepático E se realiza mediante un análisis de sangre. Para confirmar la infección es necesario realizar la prueba PCR, que detecta el ARN del virus en sangre y además permite conocer el genotipo. Suele cursar con una hepatitis aguda y puede dar lugar a una hepatitis crónica en el caso de personas trasplantadas, infectadas por el VIH y/o mujeres embarazadas.

¿Qué es?

La hepatitis autoinmune es una enfermedad poco frecuente en la que el sistema inmunitario del propio paciente ataca a las células hepáticas.

Suele darse principalmente en mujeres siendo más frecuente que aparezca en la adolescencia.

Sintomatología:

La enfermedad cursa con los siguientes síntomas:

  • Cansancio.

  • Molestias abdominales.

  • Dolores articulares.

  • Prurito.

  • Ictericia.

  • Hepatomegalia.

  • Arañas vasculares.

Cuando los pacientes presentan una cirrosis hepática pueden tener, además, ascitis (líquido en la cavidad abdominal) y encefalopatía hepática (estado de confusión mental). Esta patología suele presentarse como una hepatitis aguda grave, como una hepatitis crónica o como una cirrosis, y se caracteriza porque mejora con medicamentos inmunosupresores. Esta hepatitis se vuelve crónica y no puede prevenirse.

No se conocen las causas, pero se piensa que puede haber una predisposición genética, ya que muchas veces afecta a personas con familiares que tienen enfermedades autoinmunes.

Diagnóstico y tratamiento:

El diagnóstico se basa en datos clínicos y analíticos y también en la biopsia hepática en la cual, en general, hay unas alteraciones muy sugestivas de la enfermedad. La biopsia hepática es importante tanto para el diagnósti­co como para el pronóstico de la enfermedad. Los hallazgos histológicos pueden mostrar desde la presencia de signos histológicos propios de la hepatitis autoinmune, a cambios que indican progresión de la enfermedad como la presencia de fibrosis y finalmente una cirrosis hepática.

La mayoría de pacientes responden bien al tratamiento inmunosupresor. Cuando esto ocurre la supervivencia de la enfermedad es muy buena, y depende de la gravedad de la misma en el momento del diagnóstico. Los pacientes que ya tienen cirrosis cuando se diagnostica la enfermedad, tienen un peor pronóstico. La supervivencia a los 10 años de los pacientes sin tratamiento es de aproximadamente de un 10%.

El tratamiento de la hepatitis autoinmune tiene como objetivo controlar la enfermedad mediante la toma de inmunosupresores. Estudios realizados muestran como entre las dos y tres cuartas partes de las personas con este tratamiento consiguen normalizar las pruebas de la función hepática.

Más información puedes consultar la web; www.msd.es